Una infraestructura construida para llevar gas argelino hacia España terminó convirtiéndose en una vía de abastecimiento para Marruecos

Una infraestructura construida para llevar gas argelino hacia España terminó convirtiéndose en una vía de abastecimiento para Marruecos. España tiene una posición geoestratégica que debería utilizar mucho más.

Cuando Argelia cerró en 2021 el gasoducto Magreb-Europa, Marruecos perdió su suministro directo de gas argelino. Desde 2022, el flujo se invirtió: España recibe gas natural licuado del mercado internacional, lo introduce en su red y una parte cruza hacia Marruecos por el mismo gasoducto.

Esta situación debería hacernos reflexionar sobre la relación de poder existente entre ambos países. Marruecos ha utilizado en diferentes ocasiones la presión migratoria y fronteriza contra España. En mayo de 2021, alrededor de 8.000 personas entraron en Ceuta en apenas dos días. En 2026 volvimos a vivir una crisis fronteriza de enorme magnitud. Al mismo tiempo, España continúa proporcionando a Marruecos una infraestructura energética estratégica.

¿Por qué un Estado que pretende defender su soberanía no utiliza también las herramientas económicas y energéticas de las que dispone?

España debería recuperar una política exterior propia en el norte de África. Eso implica reforzar las relaciones con Argelia y Mauritania, dos países fundamentales para nuestra seguridad energética y estratégica, fortalecer la defensa de Ceuta, Melilla y Canarias y aprovechar nuestra posición como nodo energético europeo. Si esto conlleva una ruptura total de las relaciones a costa de proteger la soberanía nacional, que así sea.

Así mismo conviene hablar sobre el Sáhara Occidental, territorio que España abandonó en 1975 y que desde entonces permanece dividido y ocupado en gran parte por Marruecos. Décadas de desplazamiento, represión y persecución han dejado a una parte del pueblo saharaui viviendo en los campamentos de Tinduf mientras otra permanece bajo administración marroquí.

España tiene una responsabilidad histórica particular sobre este territorio y debería recuperar una política propia, defender el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y utilizar su posición diplomática y militar para protegerlo. Armar y defender un pueblo que está siendo exterminado es una lección de humanidad. Mucho se habla del genocidio israelí en Palestina y muy poco del saharaui, a pesar de ser un modus operandi similar y encima España formar parte del mismo mirando a otro lado y dejando de lado a una antigua provincia.

¿Qué impide que pueda suceder lo mismo con Canarias o las ciudades autónomas?

España puede cooperar con Marruecos, comerciar y mantener relaciones diplomáticas, pero desde una posición de fuerza y respeto mutuo. Tenemos territorio, población, economía, Fuerzas Armadas, posición geográfica, puertos, energía e infraestructuras estratégicas. Lo que falta no son herramientas: falta voluntad para utilizarlas en defensa de los intereses españoles.

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