El pasado lunes, el think tank neo-conservador American Enterprise Institution publicó un artículo titulado “Marruecos debería enviar una nueva Marcha Verde a Ceuta y Melilla” (https://www.aei.org/op-eds/morocco-should-send-a-new-green-march-into-ceuta-and-melilla/), firmado por Michael Rubin. Rubin es, desde hace décadas, una voz influyente en materia de geopolítica de Oriente Medio. Colaboró en el diseño de la estrategia de invasión de Irak como asesor en el Pentágono y en el gobierno provisional establecido tras el derrocamiento de Saddam Hussein. Previamente fue profesor en el Kurdistán iraquí e investigador en el Instituto Leonard Davies de Relaciones Internacionales, vinculado a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Mantuvo su relación con el complejo militar estadounidense ejerciendo de docente en la Naval Postgraduate School durante 14 años. Actualmente es Director de Análisis en el Middle East Forum, un think tank estadounidense notorio, entre otras cosas, por su ferviente apoyo al Israel Victory Project.
En este artículo, Rubin denunció la supuesta hipocresía de Pedro Sánchez, a quien acusa de defender un discurso anti-imperialista y decolonial respecto a Estados Unidos e Israel mientras mantiene la “ocupación” de Ceuta y Melilla. Ceuta y Melilla son españolas desde 1580 y 1497 respectivamente, pero para Rubin sus habitantes no son más que “colonos”, ya que Marruecos tendría un “derecho histórico” sobre estos territorios que precede en mil años a la presencia íbera, un argumento similar al que blanden los sionistas defensores del Gran Israel. ¿Acaso tiene Marruecos, según el concepto actual de la nación-estado, mil años? El nombre Marruecos existe desde hace siglos, aunque el Reino de Marruecos se estableció oficialmente en 1956, pero Rubin se refiere a una narrativa histórica por la cual el estado actual se remonta a la colonización del norte de África por la dinastía Idrisid en el siglo VIII (https://www.michaelrubin.org/17636/western-sahara). Dejemos este tema para otra ocasión.
Además de lo que podría considerarse una apelación moral, Rubin advirtió del supuesto riesgo para la seguridad europea que implica la presencia española al otro lado del estrecho, ya que ambas son puntos de acceso para los miles de inmigrantes ilegales que atraviesan la frontera cada año para dispararse posteriormente por todo el continente. Sin embargo, omitió el papel de las autoridades marroquíes en la gestión e instrumentalización de este flujo migratorio, que convierte a los migrantes en herramientas de coerción sobre el gobierno español. Asimismo, destacó la labor de ocupación del Sáhara Occidental gracias a la cual Dakhla se habría convertido en todo un ejemplo de desarrollo urbano sostenible.
A la hora de ejecutar la Marcha Verde 2.0, Rubin recomendó al gobierno marroquí plantarse con excavadoras en la frontera y movilizar a civiles desarmados para cruzarla, tal y como hicieron en 1975. España no contaría con el respaldo de sus aliados en la OTAN, ya que el Artículo 5 del tratado de defensa mutua excluye a las ciudades autónomas y a las Islas Canarias del pacto. Seguro que Rubin también tiene un plan pensado para invadir las Canarias.
Una semana antes, Rubin escribió, también para AEI, otro artículo titulado “Madrid critica a Israel, pero España es la potencia colonial” (https://www.aei.org/op-eds/madrid-bashes-israel-but-spain-is-the-colonial-power/), en el que arremetía contra Pedro Sánchez por no adoptar una postura antagónica hacia Irán, por los escándalos de corrupción que envuelven a su partido y a su entorno personal y por emplear una retórica contra Israel que contrasta con la compra de armamento alemán producido y operado con tecnología israelí por parte de su gabinete. Para Rubin, la denuncia del genocidio perpetrado por Israel contra la población palestina, libanesa y cristiana convierte a España en uno de los países más antisemitas de Europa y su anti-Americanismo y anti-Sionismo han de ser castigados apropiadamente. El artículo concluía con una petición a Donald Trump y Marco Rubio para que Estados Unidos reconozca Ceuta y Melilla como territorios marroquíes ocupados.


Deja un comentario