Categoría: Energía

  • Transformar el carbón en diésel o gasolina

    Transformar el carbón en diésel o gasolina

    El carbón no solo sirve para generar electricidad. También se puede convertir en combustible.

    Existe una tecnología conocida como coal-to-liquid (CTL) que permite transformar el carbón en diésel o gasolina. No es algo experimental. Alemania la utilizó en el siglo XX, Sudáfrica la ha aplicado durante décadas y hoy vuelve a aparecer en el debate energético cuando el suministro de petróleo se vuelve inestable.

    En un contexto como el actual, con tensiones en Oriente Medio y riesgo sobre rutas clave como el estrecho de Ormuz, este tipo de tecnologías adquiere un valor estratégico evidente. Cuando el petróleo se encarece o escasea, los países buscan alternativas que puedan producir dentro de sus propias fronteras.

    Relacionado con una publicación reciente en la que hablamos de las reservas de carbón que contamos en el norte del país y su importancia estratégica para momentos de crisis:

    Asturias fue durante décadas uno de los grandes centros de producción de carbón de Europa. Existía no solo el recurso, sino toda una infraestructura industrial asociada. Sin embargo, con el cierre progresivo de las minas, muchas explotaciones quedaron abandonadas e inundadas. Las galerías siguen existiendo pero están llenas de agua. Reabrirlas no implicaría empezar desde cero, sino recuperar infraestructuras que ya están ahí, aunque con un coste técnico y económico considerable.

    Nunca se desarrolló una estrategia para ir más allá de la simple extracción. España no apostó por tecnologías como el CTL, que permitirían convertir ese carbón en combustibles líquidos y reducir la dependencia del petróleo exterior.

    Mientras tanto, países altamente dependientes de la energía importada, como Japón, están explorando este tipo de soluciones. España no solo cerró sus minas de carbón. Renunció a cualquier desarrollo tecnológico asociado a ese recurso. No se planteó como respaldo energético, ni como alternativa en escenarios de crisis, ni como herramienta estratégica.

    Cuando el suministro de petróleo vuelve a ser incierto, la falta de previsión se hace evidente.

  • La Sierra Minera de Cartagena

    La Sierra Minera de Cartagena

    La Sierra Minera de Cartagena–LaUnión fue uno de los principales distritos mineros de España durante siglos. Su explotación se remonta a época romana, pero su gran desarrollo llegó entre finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se convirtió en uno de los núcleos industriales más importantes del país.

    En esta zona se extraían principalmente plomo, zinc y plata, a partir de sulfuros complejos como la galena y la esfalerita. Durante décadas existió un sistema industrial completo, con minas, fundiciones y redes de transporte que conectaban directamente con el puerto de Cartagena.

    El declive comenzó a mediados del siglo XX y se aceleró en los años 60–80. Los filones más ricos se fueron agotando, los costes de extracción aumentaron y la falta de inversión en modernización hizo el resto. A eso se sumaron los impactos ambientales acumulados tras décadas de explotación intensiva.

    ¿Tendría sentido reabrir estas minas?

    Parte del recurso sigue existiendo. Hay mineral en profundidad y zonas que no se explotaron con la tecnología de la época. Pero eso no significa que sea viable. Los yacimientos que hicieron rentable la explotación ya fueron aprovechados. Lo que queda es más difícil de extraer, más caro y menos competitivo frente a otros países o otras zonas de España donde los recursos son más abundantes, accesibles y rentables.

    Reabrir implicaría asumir costes muy elevados: desaguar galerías, restaurar zonas degradadas, cumplir normativas ambientales actuales y competir en un mercado global donde otros productores tienen ventaja.

    Porque el debate no es reabrir cualquier mina por principio, sino identificar qué recursos tienen sentido en el contexto actual. Tungsteno, litio o tierras raras pueden tener un papel estratégico. Otros, como en este caso, forman más parte del pasado industrial que del futuro.